Los antiguos maestros eran profundos y sutiles.
Su sabiduría era infinita.
No hay manera de describirla;
Sólo podemos describir su apariencia.
Eran cuidadosos
como alguien que cruza un arroyo congelado.
Alertas como un guerrero en territorio enemigo.
Corteses como un invitado.
Fluidos como hielo que se derrite.
Versátiles como un bloque de madera.
Receptivos como un valle.
Claros como un vaso de agua.
¿Tienes la paciencia de esperar
hasta que tu lodo se asiente y el agua quede clara?
¿Puedes permanecer sin moverte
hasta que la acción correcta surja por sí misma?
La maestra no busca satisfacción.
Al no buscar, al no esperar,
se mantiene presente y puede recibir todas las cosas.
Tao Te Ching 15