El Tao
¿Qué es el Tao?
Tao ha sido traducido como camino o enseñanza. Como lo dice Lao Tsé, autor del Tao Te Ching, el Tao no puede ser explicado por medio de la palabra, sólo puede ser conocido a través de la experiencia.
Según las enseñanzas del Tao Te Ching, el Tao es la fuente de todas las cosas, el principio último existente antes del Cielo y de la Tierra. Sin nombre, es invisible y no puede ser comprendido según las modalidades perceptivas normales. Carece de confines y no puede extinguirse, mas la existencia de todas las cosas depende de ello; es la madre de todas las cosas; es lo que hace que todo surja y sin embargo no actúa.
Su poder (te) es lo que todo fenómeno recibe del Tao y es lo que hace que sea lo que es.
El corazón del Tao
La calidad de nuestra energía interna es tan importante para la salud y desarrollo espiritual como la cantidad. En esencia, nuestras cualidades espirituales son nuestros atributos positivos, lo que los taoístas llaman virtudes. Nuestras virtudes tienen la naturaleza de la sabiduría y el amor; reflejan nuestra interdependencia con el Tao, con la naturaleza, con todo lo vivo y con las diferentes partes de nuestro propio cuerpo.
Las virtudes son las energías puras de nuestros órganos. Surgen cuando todo nuestro organismo está vibrando a una frecuencia más elevada de la ordinaria. Nutriendo las emociones positivas que surgen de cada órgano y mezclándolas en el caldero, esta variedad de altas frecuencias es transformada en la llamada perla de compasión. Circulamos esta perla por todos los canales para elevar el nivel vibratorio del sistema completo de energía. Con práctica regular, se produce un cambio gradual de conciencia y un cambio cualitativo en nuestras relaciones con los demás, con nosotros mismos, con nuestro planeta y con todos los seres.
Taoísmo
En sentido puro, el significado del “seguir el Tao”, posteriormente llamado taoísmo, incluye un amplio espectro de la búsqueda del conocimiento. Los seguidores del Tao fueron los herederos de diversas fuentes del más antiguo conocimiento: los chamanes que sabían cómo alterar la conciencia; los curanderos que estudiaban la propiedades de las plantas y los minerales; los adivinos que estudiaban el clima, las estrellas, los animales y el equilibrio del ambiente como un todo.
Las enseñanzas taoístas básicas tienen que ver con el vivir en armonía con la fuerza vital para alcanzar la salud, sabiduría y longevidad. No se puede comprender plenamente el Tao pues está más allá de lo que la sociedad moderna acepta como “racional”. Sin embargo, a través del entrenamiento y desarrollo de la conciencia uno puede experimentar el Camino de manera intuitiva, fluyendo con su poder en la vida cotidiana.
Los taoístas practican la meditación para favorecer la salud y la longevidad y para alcanzar el más alto grado del proceso espiritual: la unión con el Tao. En su primera fase, la práctica es utilizada para aquietar la mente, atenuar los deseos, equilibrar las emociones y para hacer circular la energía interna. En las fases más avanzadas, la meditación es usada para favorecer la reunión con el Tao.
La meditación taoísta requiere de empeño, paciencia y disciplina. Para obtener los beneficios físicos, mentales y espirituales es necesario acompañar la práctica de un estilo de vida y una actitud mental adecuados.
