Taoísmo
Taoísmo
En sentido puro, el significado del “seguir el Tao”, posteriormente llamado taoísmo, incluye un amplio espectro de la búsqueda del conocimiento. Los seguidores del Tao fueron los herederos de diversas fuentes del más antiguo conocimiento: los chamanes que sabían cómo alterar la conciencia; los curanderos que estudiaban la propiedades de las plantas y los minerales; los adivinos que estudiaban el clima, las estrellas, los animales y el equilibrio del ambiente como un todo.
Las enseñanzas taoístas básicas tienen que ver con el vivir en armonía con la fuerza vital para alcanzar la salud, sabiduría y longevidad. No se puede comprender plenamente el Tao pues está más allá de lo que la sociedad moderna acepta como “racional”. Sin embargo, a través del entrenamiento y desarrollo de la conciencia uno puede experimentar el Camino de manera intuitiva, fluyendo con su poder en la vida cotidiana.
Los taoístas practican la meditación para favorecer la salud y la longevidad y para alcanzar el más alto grado del proceso espiritual: la unión con el Tao. En su primera fase, la práctica es utilizada para aquietar la mente, atenuar los deseos, equilibrar las emociones y para hacer circular la energía interna. En las fases más avanzadas, la meditación es usada para favorecer la reunión con el Tao.
La meditación taoísta requiere de empeño, paciencia y disciplina. Para obtener los beneficios físicos, mentales y espirituales es necesario acompañar la práctica de un estilo de vida y una actitud mental adecuados.
